¿Cada cuánto hay que lavar las sábanas y la almohada?

Todas las mañanas, cuando suena el despertador, lo único que no quieres es abandonar en tu cama. Es fresca, suave y sobre todo cómoda, ¿pero esta limpia?

La realidad es que las sábanas están llenas de ácaros, bacterias y mugre pequeñísima que formada por restos de pieles muertas, pelos, bacterias, mohos y materia fecal (sí, el sudor lleva bacterias E-coli).

Vale aclarar, que éste fenómeno aumenta si lo que te gusta es dormir sin ropa. Como en ese lugar pasas la tercera parte de tu vida, es importante reconsiderar cómo limpiás esa zona.

El lavado semanal es el mínimo recomendado para impedir que se multipliquen los ácaros del polvo y se acumulen los alérgenos.

Pero no sólo se trata de lavar las sábanas seguido: también hay que tener en cuenta cómo se lavan porque no cualquier lavado las deja limpias.

La clave es añadir productos desinfectantes al lavado o recurrir a detergentes con bactericidas que se lleven por delante a los Staphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa, Salmonella choleraesuis o Salmonella typhimurium. Otra solución más antigua, pero menos práctica es tenderlas al sol y pasarles la plancha, como hacían las abuelas.

Además, hay que airear el colchón cada seis meses y lavar el edredón al terminar el invierno. Las almohadas deben lavarse cada tres meses. Y si son de plumas, deben llevarse a la tintorería.

¿Qué pasa si no las lavás durante dos años? el 10% del peso de tu almohada corresponde a ácaros muertos o sus deyecciones. Si sumamos nuestras propias pieles muertas, restos de maquillaje, grasa, bacterias, hongos y los propios ácaros podemos llegar hasta un tercio del peso total.

¿Que tal?

 

foto:flickr/dinnerseries