PENSAMIENTOS QUE NOS IMPIDEN BAJAR DE PESO

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Bajar de peso es una de las metas y propósitos que muchas mujeres tenemos en algún momento (o varios) de nuestras vidas.

Crear hábitos como hacer ejercicio y comer saludablemente no es tan sencillo. Normalmente comenzamos muy motivadas, los primeros días, o incluso las primeras semanas nuestra energía y esfuerzo están hasta el tope. Pero, con todos los compromisos que la vida moderna conlleva, la escasez de tiempo, el estrés, la accesibilidad a la comida chatarra, y, hasta la diferencia de costo entre alimentos naturales y saludables, y los procesados y rápidos, se va complicando la situación y queda lejos la meta tan deseada.

Ahora, a todo esto hay que añadirle un enemigo que resulta inesperado pero que es muy poderoso: nuestra propia mente. Así es, nuestros propios pensamientos pueden ser los principales en boicotear nuestro plan perfecto. Si no observamos resultados en poco tiempo, nuestra mente comenzará a frustrarse y quejarse, produciendo pensamientos que pueden echar por la borda todos nuestros avances y buena voluntad que teníamos en un principio.

Algunos psicólogos que han estudiado el tema, han llegado a la conclusión que hay ciertos pensamientos específicos que son muy tóxicos para la meta de bajar de peso. Debemos, a como dé lugar, mantenerlos alejados de nuestra cabeza ya que crean ansiedad, vergüenza y pueden llegar a obsesionarnos, conduciéndonos al fracaso en nuestro objetivo de tener un estilo de vida saludable y fit a largo plazo.

Pero, ¿cuáles son estos pensamientos?

“Yo no tengo fuerza de voluntad”

Tal vez este sea el peor de los pensamientos. Si desde el principio nos decimos que no tenemos fuerza de voluntad, entonces ya estamos sentenciando todo el posible esfuerzo que hagamos.

Absolutamente todas las personas tenemos fuerza de voluntad, algunos la tienen a flor de piel, mientras que otras tal vez un poco escondida, pero en definitiva existe en cada uno de los seres humanos. Lo más importante es ir avanzando paso a pasito, no tenemos que cambiar nuestros hábitos por completo de un día a otro, eso es casi imposible, pero sí obligarnos, o más bien motivarnos, a tener avances día a día.

Creer en nuestra fuerza de voluntad aplica para cualquier meta que tengamos en la vida, no sólo para la de bajar de peso. Tenemos que creer en nosotras, en que podemos lograr lo que nos propongamos, en que somos fuertes, únicas y poderosas. Si alguien más lo pudo hacer, ¿por qué nosotras no habremos de poder?

  “Estoy muy gorda”

Un pensamiento que no sólo nos impide adelgazar, sino que baja nuestra autoestima inmediatamente. Tenemos que entender que la naturaleza de cada persona es diferente, algunas tienen más grasa que otras, todos los cuerpos son diferentes, y hay que entender que el físico no es lo que nos define como seres humanos. Sobrevalorar la apariencia hace que nos sintamos mal con nosotras mismas y subestimemos nuestras fortalezas.

El tomar la decisión de bajar de peso ya es algo muy positivo que estamos haciendo por nuestro cuerpo. Debemos valorarlo y concentrarnos en nuestro objetivo, sin mirar al pasado.

“Nunca seré tan delgada como mis amigas”

Lo peor que podemos hacer es compararnos con otras personas y, por si no lo saben, nunca seremos igual que otras, y ¿saben qué?, ¡qué bueno!, porque cada una de nosotras es única: qué aburrido ser como otra persona, es mejor ser auténticas.

La meta de bajar de peso debe ser para construir nuestra mejor versión, no para llegar a ser como alguien más. Si tenemos amigas que están en forma, podemos utilizarlas como motivación, pero nunca para compararnos.

“No veo que esté perdiendo peso”

El perder peso no es algo mágico que sucederá de la noche a la mañana. Lleva tiempo y esfuerzo y esto es muy importante tenerlo presente.

Si nos ponemos objetivos poco realistas, como bajar en muy poco tiempo el peso que hemos acumulado por años, por supuesto que vamos a sentir que fracasamos.

Hay que poner los pies sobre la tierra, planificar nuestro nuevo estilo de vida con objetivos pequeños a corto plazo. Si tenemos mucho tiempo sin hacer ejercicio, no podemos esperar estar haciendo 2 horas al día, podemos comenzar con 30 minutos o 1 hora. Igualmente con la alimentación, en lugar de cambiar a un régimen totalmente estricto, podemos ir incorporando poco a poco más frutas y verduras e ir reduciendo nuestro consumo de grasas y comida chatarra.

“Estoy muy estresada y no tengo tiempo para pensar ni tener un estilo de vida saludable”

El momento perfecto para iniciar un estilo de vida saludable no existe, o, más bien, es hoy, ¡es siempre!, sólo hay que decidirse a comenzar y poner manos a la obra.

Si no tenemos tiempo para preparar todos los días comida saludable, podemos hacerlo los fines de semana y tener todo listo en el refrigerador. Si no tenemos tiempo (o dinero) para inscribirnos en un gimnasio, entonces podemos salir a correr por nuestro vecindario, utilizar la bicicleta en lugar del automóvil, saltar la cuerda todas las mañanas, entrenar en casa con videos de YouTube, etc., las opciones son inagotables.  Debemos enfocarnos en las soluciones, no en los problemas.

“Hoy me salté la dieta, mejor ya no la sigo”

Esto es muy común que suceda: un día disminuye nuestra fuerza de voluntad, o tenemos algún compromiso que nos hace romper el régimen alimenticio que estamos llevando, nos frustramos y tiramos todo por la borda.

Lo peor es cuando pensamos en que si hoy ya nos portamos “mal”, entonces nos portaremos así unos dos días más y luego comenzamos con el hábito saludable después otra vez. ¡No! si por algún motivo rompemos la dieta un día, esto no significa que todo está perdido, podemos retomarla ese mismo día más tarde o al día siguiente. Hay que alejar de nuestra mente ese pensamiento de que o todo es blanco o todo es negro, sin medias tintas. La vida no es así, podemos ser flexibles y si nos caemos nos podemos levantar sin pensar en que hemos fracasado, simplemente es parte de cualquier proceso.

Estos son los principales pensamientos que nos hacen daño y que debemos sacar de nuestra mente si queremos adelgazar. Lo que es importante, es que debemos tener muy presentes que perder peso no nos convertirá mágicamente en personas populares, seguras y atractivas. Eso es más bien parte de nuestra personalidad. Ser alegres y felices nos hace más atractivas que tener algunos kilos menos.

El perder los kilos que nos sobran es muy bueno para nuestra salud y cuerpo, pero no es la solución definitiva para tener una vida más feliz. Para eso debemos vivir al máximo todos los días, siendo auténticas, valorando lo que tenemos, respetando la naturaleza y la vida de otras personas, luchando por nuestros sueños, procurando a nuestros seres queridos y cuidando nuestra salud.

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