Foto: wikipedia.org

Durante décadas, en la moda, se ha hablado de la importancia de “invertir” en determinados objetos que le dan un plus a cualquier look: una chamarra de cuero, unos buenos jeans, y la lista sigue. Pero, esa “inversión” es figurativa ya que a pesar de su elevado costo inicial, como la ropa y los accesorios no aumentan su valor con el paso del tiempo, realmente no se les puede considerar inversiones en el sentido económico de la palabra.

No obstante, las cosas parecen haber cambiado, al menos para las Birkin de Hermès  y lo que nadie podría haber sospechado, es que su valor iría más allá del estatus de estiloso artículo de moda que siempre ha tenido. Según una investigación realizada por el sitio web Bag Hunter, estos bolsos de piel han incrementado su valor en más de un 500% desde su creación en 1984, convirtiéndolos en un objeto digno de inversión.

Bag Hunter comparó el valor del oro con la bolsa Birkin y el índice bursátil S&P500 para averiguar cómo han cambiado los valores en los últimos 35 años. El estudio arrojó que el índice del mercado de valores ha tenido un retorno nominal promedio de 11.6%, con un retorno real de 8.65%; mientras que el oro tuvo un retorno promedio anual de 1.9%, con un retorno real promedio de -1,5%. Por su parte, la bolsa Birkin incrementó su valor un 14.2% en el mismo periodo de tiempo.

La Birkin es una de las bolsas más legendarias de Hermès y reúne los pilares básicos de la filosofía de la casa francesa de 140 años de antiguedad: piel exquisita, elegancia atemporal, solidez y lujo discreto. Originalmente, no tiene piedras preciosas ni algún otro elemento que pudiera, de manera obvia, justificar su elevado costo. Sin embargo, es precisamente ahí donde radica la razón de su valor.

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El nacimiento de esta bolsa, que toma su nombre de la actriz y cantante inglesa Jane Birkin, tuvo su origen en una simple anécdota. El azar quiso que ese año la que fuera musa de Serge Gainsbourg y Jean-Louis Dumas, presidente entonces de la firma, fueran compañeros de asiento durante un vuelo. Birkin, que llevaba una canasta repleta de cosas que comenzaron a caerse en un momento dado, se quejó de que no encontraba una bolsa adecuada en la que poder meter todas sus pertenencias. Él se ofreció a crear un modelo lo suficientemente grande como para “transportar su casa”, pero con un diseño bonito a la vez, que cumpliera con los estándares estéticos y de calidad que exige la firma.

Son de 18 a 25 las horas de trabajo que exige cada unidad, elaborada por un artesano –¿o debería llamarlo artista? – que es formado durante 5 años para poder elaborar una Birkin. En caso de modelos realizados con pieles exóticas, el proceso de formación es más largo. Hermès no indica cuántos modelos se venden al año, lo único que se sabe es que es prácticamente imposible adquirir uno. Así, el arma secreta del Birkin es, precisamente, el secretismo que envuelve al modelo.

Hermès no cuenta con publicidad online, impresa o televisiva como aliada para incrementar las ventas de sus bolsos Birkin (que se sabe aumentan alrededor de 15% cada año). Si se ha convertido en un bolso icónico es por ser el emblema del lujo definitivo, precisamente gracias a esa inaccesibilidad ante el gran público.

Porque como es sabido, para conseguir una Birkin debes enfrentarte a una larga lista de espera. “Es como una entrevista de trabajo. Debes tener un historial de compras en la tienda. Luego un asistente especializado te conoce y valora tus deseos de comprar el bolso y si realmente puedes gastarte esa cantidad de dinero. Una vez superadas estas etapas, puedes formar parte de la lista de espera”, cuenta Michelle Goad –directora de P.S. Dept, una app de personal shopping que atiende a 20,000 compradores de lujo– a Business of Fashion. Las listas exigen una espera de unos seis meses o incluso de años, pero si buscas una Birkin sin importarte el tamaño ni el color, es más fácil acceder a uno.

Y a todo esto, ¿cuánto cuesta una Birkin? Puedes adquirir una por cerca de $12,000 a $150,000 dólares. Eso significa que ha triplicado su valor en apenas 15 años. Hermès, nada tonto, sabe que posee un producto altamente redituable, por lo que, además, incrementa su precio entre 5 y 10% anualmente.

Asimismo, una Birkin es reparable de por vida, lo cual la convierte en un objeto que puede ser heredado. El lema de la casa es “Nuestros bolsos, no son caros, son valiosos”. Cuesta mucho producirlos, por lo tanto, es el trabajo y la calidad lo que establece el precio. Mientras muchas nos conformamos con comprar cada año una bolsa nueva de Zara o Mango con un tiempo de vida limitado, digamos, de invierno a invierno, quienes adquieren una Birkin saben que, en cada tienda que la casa tiene en el mundo, hay un taller de reparaciones, cada una a cargo de un artesano francés con contrato de expatriado: como un diplomático, puede ser mandado a cumplir sus trabajos a cualquier tienda Hermès .

Los talleres de reparación están repletos de bolsos de mas de 50 años rescatados por hijas o nietas de las propietarias originales, que los llevan para realizarles un servicio. Pulir escama por escama de una Birkin hecha de piel de cocodrilo requiere 3 horas de trabajo, mientras que cambiar un asa implica hasta 8 horas.

Por supuesto, otro factor que aumenta el valor de una Birkin es el material en el que está fabricada. Si bien todas son de piel –de ternera, en su mayoría– las pieles exóticas como la de avestruz y lagarto son más valiosas, debido a la dificultad que implica conseguirlas de forma ética y legal, siendo la de cocodrilo de agua salada una de las más cotizadas, pues debe alcanzar cierta madurez para poder ser utilizada.